Monday, February 8, 2010

Bicondicional

La muchedumbre remite a la re-aglutinamiento de los instantes ahogados,
la dimensión temporal de una angustia dormida.
Alguien es el fuego, la voz continuante.
El sombrero cuidaba el aborto que hoy no temo,
habida cuenta de las (s)obras en el mundo.
Afuera, las sombras que se asoman.
Preguntan si de verdad ocurrió.
Si se repetía el actor, la mirada sustraía algo diferente del primero:
tres impresiones a color con sulfametoxazol, algo de lo que no es, etc.
No vale la resilencia cuando no superamos lo imposible,
pero si todos supiéramos jugar,
habríamos mordido sin reverso
antes de la línea simétrica
en que procuraríamos amarnos.

--emr

Confesión sin pétalos

Sueño un caballo blanco.

(Al fondo,
su dimensión de tiempo en negro muerto.)

Era esperado.

Las salamandras se han ido
por el despeñadero de las horas desarmadas.

Alguien canta.

Las miradas de los transeúntes
trazan lo unificado bajo la curva,
no lo saben.

Desnudarte fue saber
azul en espera de Hussdorf,
desanudarme los ojos para menos
sin armar por completo la sed de lo que dentro
espera con sopor escatológico
la mordida de la topología infinita
no hueso de besarte
poesía par
que sangra con tu vínculo de ese.

En algún punto de la línea
se desvanece un punto
y lo que dices distancia
me escapa en la obsesión de los misterios.

Sunday, February 7, 2010

Yesterday

Entrar de nuevo
ala! ala!
a lo lejano del tres
guardián de aquel
aquelarre de hueso
(tan ávido!)

lamer
la membrana del mosquito
mientras un perro baila
en unión de dos
para su aire

Traducir lo onírico era soñarte
cuando eras de veras superior:

hay un lago muy claro con peces iridiscentes
que iluminan tus pies mientras te observo.
Yuxtapuesta, una calle blanca de San Juan
y tu postura estilizada sobre un banco de asfalto
leyendo una novela en que somos
algo que pareciera que respira
ajeno a lo que ocurre a los despiertos.
Despertar es
terminar el poemario de veinte piezas maestras
que voy a publicar ahora, a mis dieciséis,
porque ya leí a Neruda y creo que soy mejor,
ya que no hablo del amor ni de lo sentimental
y a la gente culta le gusta
el poema seco y pesimista.

Pero entonces lo encuentro insuficiente.
Boto el poemario a la basura y busco otra palabra.

No se me hace difícil escribir,
dicen que escribo con elegancia,
que soy autosuficiente
y que hago buenos dibujos,
además de que sirvo para las matemáticas...

Pero en el fondo me siento como una mierda,
hay gente más brillante, más querida,
algunos dicen: con más mundo y más propicios al triunfo.

Este poema es, con seguridad, otra basura,
otra confirmación de sus certezas.

Thursday, February 4, 2010

Monday, February 1, 2010

11

Las tapas emiten el olor de un dios orondo, el perfume ideal.
Aligeras los dedos al abismo
sin alcanzar el dolor, todo el azul que no cabe en tu pecho.
El averno gutura un intervalo de tu olvido:
inviertes la tierra que pernocta con las alas suspendidas,
como pidiendo erguirte entre nociones que sólo ven tus pies
para rasgar el talón de lo que se sabe invencible.
Sobre la alfombra que pisas, se enciende una amargura
que busca su palabra y, de momento,
quisiera ser la sombra de tu paso.
Quien mendiga tu voz ahora es un silencio,
silencio espectador del último zarpazo.
En su oscuridad se complace de haberte matado,
aunque tu ausencia era asistir, como corroboración,
a la muerte de quien ha nacido muerto,
y aunque no le abandona la esperanza
de tener tu cabeza, la corpórea,
eterna y sonriente bajo su almohada
para asegurarse de que nadie, por ventura,
llegue a cantar mejor,
alguna noche,
la errancia del vacío.

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