Un print preview de la locura:
doscientas páginas de escalpelo
menos digerible que Ud.
Mañana me despierto septiembre y todo desapareció
ajeno a que todo desapareciera conmigo desaperece todo sin mí
recordando que...
Pesa lo superior, siempre,
a pesar de nuestras islas.
Wednesday, April 7, 2010
Wednesday, March 3, 2010
ii
mi atención en el blanco perfecto que llama
dioso solo perfecto poner hacer que tengo
el que haga caer una de las ovejas
ala de besar el fango que reverbera
dioso solo perfecto poner hacer que tengo
el que haga caer una de las ovejas
ala de besar el fango que reverbera
Monday, February 8, 2010
Bicondicional
La muchedumbre remite a la re-aglutinamiento de los instantes ahogados,
la dimensión temporal de una angustia dormida.
Alguien es el fuego, la voz continuante.
El sombrero cuidaba el aborto que hoy no temo,
habida cuenta de las (s)obras en el mundo.
Afuera, las sombras que se asoman.
Preguntan si de verdad ocurrió.
Si se repetía el actor, la mirada sustraía algo diferente del primero:
tres impresiones a color con sulfametoxazol, algo de lo que no es, etc.
No vale la resilencia cuando no superamos lo imposible,
pero si todos supiéramos jugar,
habríamos mordido sin reverso
antes de la línea simétrica
en que procuraríamos amarnos.
--emr
la dimensión temporal de una angustia dormida.
Alguien es el fuego, la voz continuante.
El sombrero cuidaba el aborto que hoy no temo,
habida cuenta de las (s)obras en el mundo.
Afuera, las sombras que se asoman.
Preguntan si de verdad ocurrió.
Si se repetía el actor, la mirada sustraía algo diferente del primero:
tres impresiones a color con sulfametoxazol, algo de lo que no es, etc.
No vale la resilencia cuando no superamos lo imposible,
pero si todos supiéramos jugar,
habríamos mordido sin reverso
antes de la línea simétrica
en que procuraríamos amarnos.
--emr
Confesión sin pétalos
Sueño un caballo blanco.
(Al fondo,
su dimensión de tiempo en negro muerto.)
Era esperado.
Las salamandras se han ido
por el despeñadero de las horas desarmadas.
Alguien canta.
Las miradas de los transeúntes
trazan lo unificado bajo la curva,
no lo saben.
Desnudarte fue saber
azul en espera de Hussdorf,
desanudarme los ojos para menos
sin armar por completo la sed de lo que dentro
espera con sopor escatológico
la mordida de la topología infinita
no hueso de besarte
poesía par
que sangra con tu vínculo de ese.
En algún punto de la línea
se desvanece un punto
y lo que dices distancia
me escapa en la obsesión de los misterios.
(Al fondo,
su dimensión de tiempo en negro muerto.)
Era esperado.
Las salamandras se han ido
por el despeñadero de las horas desarmadas.
Alguien canta.
Las miradas de los transeúntes
trazan lo unificado bajo la curva,
no lo saben.
Desnudarte fue saber
azul en espera de Hussdorf,
desanudarme los ojos para menos
sin armar por completo la sed de lo que dentro
espera con sopor escatológico
la mordida de la topología infinita
no hueso de besarte
poesía par
que sangra con tu vínculo de ese.
En algún punto de la línea
se desvanece un punto
y lo que dices distancia
me escapa en la obsesión de los misterios.
Sunday, February 7, 2010
Yesterday
Entrar de nuevo
ala! ala!
a lo lejano del tres
guardián de aquel
aquelarre de hueso
(tan ávido!)
lamer
la membrana del mosquito
mientras un perro baila
en unión de dos
para su aire
Traducir lo onírico era soñarte
cuando eras de veras superior:
hay un lago muy claro con peces iridiscentes
que iluminan tus pies mientras te observo.
Yuxtapuesta, una calle blanca de San Juan
y tu postura estilizada sobre un banco de asfalto
leyendo una novela en que somos
algo que pareciera que respira
ajeno a lo que ocurre a los despiertos.
Despertar es
terminar el poemario de veinte piezas maestras
que voy a publicar ahora, a mis dieciséis,
porque ya leí a Neruda y creo que soy mejor,
ya que no hablo del amor ni de lo sentimental
y a la gente culta le gusta
el poema seco y pesimista.
Pero entonces lo encuentro insuficiente.
Boto el poemario a la basura y busco otra palabra.
No se me hace difícil escribir,
dicen que escribo con elegancia,
que soy autosuficiente
y que hago buenos dibujos,
además de que sirvo para las matemáticas...
Pero en el fondo me siento como una mierda,
hay gente más brillante, más querida,
algunos dicen: con más mundo y más propicios al triunfo.
Este poema es, con seguridad, otra basura,
otra confirmación de sus certezas.
ala! ala!
a lo lejano del tres
guardián de aquel
aquelarre de hueso
(tan ávido!)
lamer
la membrana del mosquito
mientras un perro baila
en unión de dos
para su aire
Traducir lo onírico era soñarte
cuando eras de veras superior:
hay un lago muy claro con peces iridiscentes
que iluminan tus pies mientras te observo.
Yuxtapuesta, una calle blanca de San Juan
y tu postura estilizada sobre un banco de asfalto
leyendo una novela en que somos
algo que pareciera que respira
ajeno a lo que ocurre a los despiertos.
Despertar es
terminar el poemario de veinte piezas maestras
que voy a publicar ahora, a mis dieciséis,
porque ya leí a Neruda y creo que soy mejor,
ya que no hablo del amor ni de lo sentimental
y a la gente culta le gusta
el poema seco y pesimista.
Pero entonces lo encuentro insuficiente.
Boto el poemario a la basura y busco otra palabra.
No se me hace difícil escribir,
dicen que escribo con elegancia,
que soy autosuficiente
y que hago buenos dibujos,
además de que sirvo para las matemáticas...
Pero en el fondo me siento como una mierda,
hay gente más brillante, más querida,
algunos dicen: con más mundo y más propicios al triunfo.
Este poema es, con seguridad, otra basura,
otra confirmación de sus certezas.
Thursday, February 4, 2010
Monday, February 1, 2010
11
Las tapas emiten el olor de un dios orondo, el perfume ideal.
Aligeras los dedos al abismo
sin alcanzar el dolor, todo el azul que no cabe en tu pecho.
El averno gutura un intervalo de tu olvido:
inviertes la tierra que pernocta con las alas suspendidas,
como pidiendo erguirte entre nociones que sólo ven tus pies
para rasgar el talón de lo que se sabe invencible.
Sobre la alfombra que pisas, se enciende una amargura
que busca su palabra y, de momento,
quisiera ser la sombra de tu paso.
Quien mendiga tu voz ahora es un silencio,
silencio espectador del último zarpazo.
En su oscuridad se complace de haberte matado,
aunque tu ausencia era asistir, como corroboración,
a la muerte de quien ha nacido muerto,
y aunque no le abandona la esperanza
de tener tu cabeza, la corpórea,
eterna y sonriente bajo su almohada
para asegurarse de que nadie, por ventura,
llegue a cantar mejor,
alguna noche,
la errancia del vacío.
Aligeras los dedos al abismo
sin alcanzar el dolor, todo el azul que no cabe en tu pecho.
El averno gutura un intervalo de tu olvido:
inviertes la tierra que pernocta con las alas suspendidas,
como pidiendo erguirte entre nociones que sólo ven tus pies
para rasgar el talón de lo que se sabe invencible.
Sobre la alfombra que pisas, se enciende una amargura
que busca su palabra y, de momento,
quisiera ser la sombra de tu paso.
Quien mendiga tu voz ahora es un silencio,
silencio espectador del último zarpazo.
En su oscuridad se complace de haberte matado,
aunque tu ausencia era asistir, como corroboración,
a la muerte de quien ha nacido muerto,
y aunque no le abandona la esperanza
de tener tu cabeza, la corpórea,
eterna y sonriente bajo su almohada
para asegurarse de que nadie, por ventura,
llegue a cantar mejor,
alguna noche,
la errancia del vacío.
Sunday, January 31, 2010
10
Todo confirma esa posibilidad...
Sólo cinco sustantivos en tu primer nombre: sofá, onirismo, destino, sarcasmo, asexualidad, y seis objetos en el segundo grito que se sustrae de tu nombre: fósforo, tres bacterias, dos cigarrillos suspendidos en el éter. La futilidad del signo es evidente. Mi siquiatra dice que soy maravilloso mientras un perro deambula en el 1930, sin abrigo ni desparpajo, donde es hoy tu casa y eres otra.
Ellos lo saben.
Procuro dar forma a bellas líneas ligadas al sexo y devengo excremento. La banalidad del verbo masturba mi locura sin apagar el placer de destrozar mis uñas. Por el dolor del labio se organiza otra serie. Erupto mañana para calzarme tras, y no según, aunque lo intente. De lo estriado a la sonrisa, estiro el escozor. El peso se conserva, se acrecienta. Nadie roba en tu casa y no eres gris. El dios me dice: Filtra el vino y protege las hormigas para un estado de facebook. De un momento a otro, la hormiga se concomita y revaloramos la mentira de lo terso. Aunque puedo objetarme: Sofá no es por obviar las treinta pesetas dejadas al humo en una noche sin placer. El onirismo es falso, como el dúo. Las bicicletas no son pensarte y saberme destinado a lo que las horas mendigan.
Sólo cinco sustantivos en tu primer nombre: sofá, onirismo, destino, sarcasmo, asexualidad, y seis objetos en el segundo grito que se sustrae de tu nombre: fósforo, tres bacterias, dos cigarrillos suspendidos en el éter. La futilidad del signo es evidente. Mi siquiatra dice que soy maravilloso mientras un perro deambula en el 1930, sin abrigo ni desparpajo, donde es hoy tu casa y eres otra.
Ellos lo saben.
Procuro dar forma a bellas líneas ligadas al sexo y devengo excremento. La banalidad del verbo masturba mi locura sin apagar el placer de destrozar mis uñas. Por el dolor del labio se organiza otra serie. Erupto mañana para calzarme tras, y no según, aunque lo intente. De lo estriado a la sonrisa, estiro el escozor. El peso se conserva, se acrecienta. Nadie roba en tu casa y no eres gris. El dios me dice: Filtra el vino y protege las hormigas para un estado de facebook. De un momento a otro, la hormiga se concomita y revaloramos la mentira de lo terso. Aunque puedo objetarme: Sofá no es por obviar las treinta pesetas dejadas al humo en una noche sin placer. El onirismo es falso, como el dúo. Las bicicletas no son pensarte y saberme destinado a lo que las horas mendigan.
9
Alguien canta en tu cuerpo viejos hombres oxidados, palomas de septiembre, sueños blancos en que el agua te hace aire, tus primeros balbuceos. Cruzas por la lengua de un gato la forma de una ele, preñada de sol ante el recuerdo oscuro que se repite en tu memoria, como fijación de aquellas sombras alegres que se van, quizá para conservar la estabilidad de la vergüenza. Te viertes en tu antes aunque ignoras el zumbido de una frase a otra. Te sigo hasta la explosión y escapas de tu nombre. Tu ser-serpiente resulta mar o alga para luego desembarcar en agonía o en la flor amarilla que nunca dio tu seno. Ojos de pez con alas, te desplazas azúcar de lo que no calzo, ojos de paz con alas. Regresas en la forma de fijeza fingida, pretérita con alas. Te escondes del estruendo, irreal como los dos, mas escondes sólo algo de la piel, lo que no basta, sabiéndote infalible. Afilarías los dientes para un ausente, la ausencia para un posible presente. Secas los pómulos de todos los que te observan. No recuerdas un lugar, y los fantasmas no responden la pregunta que llevas, como talismán, en tu cuello. Lames tu brazo, ausente, embriagada ante el barullo del triunfo de la espuma. Alguien es a tu beso como siempre quise girar el mundo. Alguien grita tu cabello ondulado en su lecho de muerte, cuando nuestro fantasma mutuo entra y sale de nosotros, sin que el viento le nombre. Alguien, nadie, mientras vas de un lado a otro de lo firme sin determinar la forma de lo que olvidas.
Friday, January 29, 2010
8
Me resistí a los hijos del esputo. Compré un transeúnte y le proferí los culpables. Al alejarme de la entrada comencé a escindirme, ocupado en la batalla del rememoramiento. Admitía transitar los engranajes, empuñaba el verbo invadido y me lanzaba a lo recóndito de la transmutación. Rumor de maledicencias. Tornarme retroceso. Maldecía regresar. Avanzaba hacia lisuras desmoronadas. Silencio inmovible, armaba la pulcritud de un silencio de diferencias.Todos duermen, algunos, en el aborto del murmullo. Degluten la risa mientras engendro el otro módulo de extra-gestación. Ante todo, la lista de lo que hubiera sido impensable: un poema sin acentos en el aburrimiento de un celular: un libro del rostro fascinado por palabras y fotos: un loco gritando su locura al mundo sin músculo y sin labio: compartir las ausencias como pastillas antidepresivas: viajes sin marihuana: la falta de errores. No puedo recordarte sin morir de belleza.
Thursday, January 28, 2010
7
Anoche soñé orinar junto a los fantasmas más bellos de la imaginación. En la lozanía del cuerpo vigoricé los números que retornaban espuma tras la incompatibilidad de los grados de permanencia. Exploré los intervalos más exquisitos de la topología, absorto en el torrente extático de un vaciarse sin tiempo. Ahora retornaban luz y cincelaban la restitución del tejido mínimo. devine por un instante mundo sin amargura de vacío,mundo de placer. Las palabras antes refrenadas masturbaban ahora mi locura. Me posees, verdadera, y, sin embargo, me extrañas. sustraes precision de tu mirada para acercarnos más, y nos extrañamos, como si el acontecimiento se efectuara a la inversa de la dirección de nuestras ansias.Repetir, volver, retornar. Regreso a tu olor inconfundible de viento de mar, como primavera al verano de lo que hubiera sido antes.
6
En tanto, trina la ventaja de lo que hace, modela la duda de los adelantos, como bella sin semejanza, agua sin paño para su sonrisa niña. Simula imágenes, repta sobre el efecto posterior a lo que habla. Se ha diluido algo de aquella pulcritud ingenua que convenia a la disparidad propuesta de forma originaria. Bien fundada, la grieta...no, nunca estaba bien fundada y no era precisamente la grieta, sino algo de la grieta que se desorganizaba en la disimilitud de la verguenza disimulada ante el reconocimiento de que los dos asistíamos al mismo devenir reptil de fuego, diferentes quizá sólo en la superficie del decir (un mundo no es lo mismo que un subgrupo, pero sin duda algo vive en un subgrupo al ser submundo de un grupo donde vive algo, pero entonces...). Nos dirigíamos en rumbos improductivos como el acto mismo de pretender que nos dirigíamos. Aves embrujadas, el destino en un vaso, quemarse. Se constituiría ella usuaria de lo que se impone mientras yo imprimía un acento, más simulacro que real, semejante a una deriva autoimpuesta. Me esperaría en el fondo del abismo, así, sin mas. Pero yo sabía que no había fondo, o que sólo el teorema indescifrable podría simular la superficie para siquiera vernos de reojo, hurtados a la disimilitud estética de la consumición.
Tuesday, January 26, 2010
Monday, January 25, 2010
5
Intento romper por completo el esqueleto, arrojarme id placiente al desastre de lo propio. Cierro sobre mí dominios intocables, mapas sin territorio, orondo de truncar múltiples espacios en la hoja de papel, hacer más áspera y dolorosa la sangre de la grieta. Arriesgo el frasco de superficie, atestiguo llover los abandonos más dolor de lo que sangro. Pero aún así no encuentro al conjunto suficiente, necesito divergir la serie, permutar infinitamente todos los elementos, documentar cada instancia diferencial, roturarme en ellas por completo. Podría materializar un mientras en el vecindario de un punto, aproximar la función de lo que ocurre, acorralarla, pero aproximarla, ante todo, para luego hacer más rotunda la divergencia, la venganza en puro abierto.
Un elefante me visita en facebook. Un elefante de barro. Un elefante! Un elefante!
Un elefante me visita en facebook. Un elefante de barro. Un elefante! Un elefante!
Sunday, January 24, 2010
4
Siento que llega. Acontece nuevamente oscura, sin representación reconocible. Me escondo, no encuentro su palabra. Trazo sobre un papel la demostración de un teorema y lloro de lluvia. Diverge sin mapas, me hace palpar lo inútil de mí mismo. Quiero absorberme en su intuición, estar, siquiera, en la periferia, o hacerla converger un poco para aprehenderla al menos en una mínima luz de mi mundo.En otra parte escribo: Trato de conjurar tu geografía, resultar un volver cada vez más complejo, beberme en el agua que escapa a tu memoria. Me da miedo el instante de los azares, presentirte diferente por un gesto del habla nuevamente, sentirme un cuerpo hecho de temperamento. Pero pido mucho a mi singularidad, y lo presiento. Trazo los valores de una curva. Lo fácil. Aproximo integrales, resuelvo ecuaciones. Pero no puedo ser la suma sin la herida. Quiero jugar a ser la figura cualquiera, morirme todo lo posible, incluso físicamente.Y ahora que lo leo, veo cuánto he delatado de mí a mí mismo. Concibo un antes vacío de retraso, átomo de tiempo hacia aquello, la caída sin retroceso. Quizá sólo la virtud causaba los contrarios, y no tiene sentido lo que digo. El entre dos no era tal, claro, pero si se reunía todo el reverso de lo proferido, me recordaría desaparecer de las direcciones, la marca de lo ascendente.
Soy culpable de la regresión. La consecuencia es mía, aunque moriré inconsecuente, como siempre he sido.
Soy culpable de la regresión. La consecuencia es mía, aunque moriré inconsecuente, como siempre he sido.
3
Me duele ahora sin aire, sin estridencias. No le conozco. Algo en mí preferiría verlo nuevamente arrogante y sumiso, como siempre, absorto en el futuro. Ahora es sonido sin falo, algo más sereno que grave, aunque todavía le mandaría a comer más. Extraño su risa burlona, su narcisismo ambiguo. Aún le odio, no me queda duda, pero me parece que ha progresado en algo.
2
Desempareja su absoluto con un gesto. Excede a su falta de verbo, como jugando a nunca olvidar. En el espejo, deriva su defecto con letras simultáneas a la huida imprimiendo la consecuencia sobre su frontera y sale, aún carente de la infinidad. La voz le indica un cambio latente, de esos que presagian el gris rayado de un movimiento repentino, la conciencia de sus piernas que son alas. A menudo se sustrae. Representa verbalmente los objetos de su menos como trazo tembloroso sobre superficie manchada de algo que no quiere ver. Se dispone a desviar un desierto, disminuir la metamorfosis, formarse imperceptible. Pero, sin poder explicarlo, casi siempre hereda lo frágil de su afuera. Sobre el verbo desencadenado levitan los muertos.La casa me enferma de historia, elefantes de historia, elegantes padres blancos sobre fondo gris, las letras preñadas de un pasado mustio, la soledad de las ausencias...También estoy ligada a él aunque le detesto; estamos cada uno en el pasado de cada uno, y la casa, aunque no quiera, me lo trae, envuelto en su ignorancia, su importancia tan estúpida, tan humana...
Psicoanaliza ahora la absorción proveniente de su fantasma. Posiblemente devenir ella en la velocidad, toda carne aunque antes seducida: la paridad. Y luego yo. Lo que no importa. Me torno ciego de fragilidades. Entreveo la tierra de lo que digo, su peste indivisible. Me dispongo de través al ruido ebrio de mi estómago, hago hablar a la ecuación y me incorporo al desvarío sin puerta. Genero superficies en las que no existo, acaso me despeño por una perversión de lo mismo que genero, incorporado en lo no-cuerpo. Doscientas subjetivaciones devienen poesía que detiene el tiempo. Las curvas de nivel se estratifican debajo de la singularidad de una herida, siento el ojo en la entraña y desciendo por la arqueología de los triunfos, los vértigos sin grito y me deleito en la cópula del lagarto y su vergüenza, el fondo transformado en la distribución de sus órdenes. Limito el papel aniquilando acontecimientos. Estallo en operaciones que restan los espantos, encarno la espuma que precede a mi osamenta. Potencio recoger las incompatibilidades. Soñé la castración sobre un ideal primo, imaginar las coordenadas del exceso. Propongo insistir en la continuidad de lo discontinuo. Distribuir el límite a su esencia de sentido ambivalente. Descoso tu boca, amada, y ruedo por tu sexo como habla castrada.
Psicoanaliza ahora la absorción proveniente de su fantasma. Posiblemente devenir ella en la velocidad, toda carne aunque antes seducida: la paridad. Y luego yo. Lo que no importa. Me torno ciego de fragilidades. Entreveo la tierra de lo que digo, su peste indivisible. Me dispongo de través al ruido ebrio de mi estómago, hago hablar a la ecuación y me incorporo al desvarío sin puerta. Genero superficies en las que no existo, acaso me despeño por una perversión de lo mismo que genero, incorporado en lo no-cuerpo. Doscientas subjetivaciones devienen poesía que detiene el tiempo. Las curvas de nivel se estratifican debajo de la singularidad de una herida, siento el ojo en la entraña y desciendo por la arqueología de los triunfos, los vértigos sin grito y me deleito en la cópula del lagarto y su vergüenza, el fondo transformado en la distribución de sus órdenes. Limito el papel aniquilando acontecimientos. Estallo en operaciones que restan los espantos, encarno la espuma que precede a mi osamenta. Potencio recoger las incompatibilidades. Soñé la castración sobre un ideal primo, imaginar las coordenadas del exceso. Propongo insistir en la continuidad de lo discontinuo. Distribuir el límite a su esencia de sentido ambivalente. Descoso tu boca, amada, y ruedo por tu sexo como habla castrada.
Saturday, January 23, 2010
red over gray
Me dedico a perseguir estómagos, o, de forma precisa, a su entero contrario. Me sorprendo mordiendo una cabeza que surge en mi torrente; degluto su sangre y me repliego al fantasma que sonríe sin advertir que nada haya ocurrido. La paz es latente, el vértigo. El acontecimiento, como pez inasible, se escapa hacia los puntos de otra serie...hacia alguna forma del recuerdo. Sonrío ante los senos que he hecho temblar con todo lo que trasciende mi sexo, acaso con algo menos, quizá con cierta substracción, eso, eso, la sustracción ajena a todo sujeto u objeto,y me pierdo en la ataraxia del humo de un galgo que me persigue,a sabiendas de que nunca nada ocurre, porque las fuerzas no existen,ni las ganas de gritar, ni siquiera yo mismo. Podría nombrarme, mas sería inútil. Si me nombrara eco, resucitaría original para luego descubrir que no, que de ahí no podía partir, porque nunca se parte de ninguna parte, aunque se diga que en este momento un hombre mata una mujer con un ladrido en forma de ese y de ahí surja un mundo, o que hace dos segundos alguien seca el pecho de un ave a través de la zeta dibujada con una pluma gris y me esfuerce por convencerme, porque no hay esfuerzo. Entonces nada. Entonces cállate, me digo. Pero entonces no me callo. Y empiezo a querer. Querer avispas. Querer azul. Querer carente. Querer. Dormir sobre una pastilla de demerol. Mañana es mañana, el factor integrante de cada diferencia. Oscuras tías invaden un velorio, caminando más lento que mi tristeza. Sólo esquivar el sueño de otro llanto. Con una bala se disuelve un intervalo. Alguien me obliga a subir una escalera. Estoy sudando. Los cadáveres reproducen series que conectan las muertes. Hay mucha agua. Me asfixio. Alguien detiene el tiempo. Es un hombre gris y pálido, camina en los huesos, camina sobre los huesos que adivinaba desde niño cuando los bigotes no eran y el aire no era objeto de interpretación.
Friday, January 22, 2010
driver's permit
Me reservo la osadía del plagio.
Ante la inferioridad de lo humano,
el aire es meritorio
de ese minúsculo excremento
de que un perro me ladre poemas de mariposas
de que una mariposa mantenga su sexo apagado
mientras cierro mis 430 susurros de goma
que se precipitan de las teclas
de que el sol
de que la verga
de que los vértigos...
No pretendería oír: el día fue bonito
que el cielo azul que el horizonte vasto
que tu mirar de perla
que tus ojos...
Este poema
es una basura.
Ante la inferioridad de lo humano,
el aire es meritorio
de ese minúsculo excremento
de que un perro me ladre poemas de mariposas
de que una mariposa mantenga su sexo apagado
mientras cierro mis 430 susurros de goma
que se precipitan de las teclas
de que el sol
de que la verga
de que los vértigos...
No pretendería oír: el día fue bonito
que el cielo azul que el horizonte vasto
que tu mirar de perla
que tus ojos...
Este poema
es una basura.
Thursday, January 21, 2010
top ten
i)
el retumbe que olvidas
en la periferia de la oreja.
La mueca angular,
la seguridad de lo pálido,
unida a ese negro
propio de lo que olvidas.
ii)
haber preferido que la luciérnaga
se hubiera tornado menos simétrica:
alguien prefiere a tu hermana,
lees como el parapeto en que comienza un recuerdo,
no sabes de intervalos,
eres inútil,
no codiciarás.
iii)
el celaje.
No olvidamos. La lejanía
repite lo acordado.
iv)
quiero
insistir
que
insistes
osamenta.
v)
la mordida triple.
vi)
de un elefante a otro
algún día resbalas
sobre la misma sementera:
eres inútil, repito.
vii)
me levanto,
voy al agua con asfalto,
rasco un lagarto,
salgo
pensándote.
viii)
no hay siquiatra que valga.
ix)
no sabes cuánto
ardes,
x)
respiras un ave
con toda tu locura.
el retumbe que olvidas
en la periferia de la oreja.
La mueca angular,
la seguridad de lo pálido,
unida a ese negro
propio de lo que olvidas.
ii)
haber preferido que la luciérnaga
se hubiera tornado menos simétrica:
alguien prefiere a tu hermana,
lees como el parapeto en que comienza un recuerdo,
no sabes de intervalos,
eres inútil,
no codiciarás.
iii)
el celaje.
No olvidamos. La lejanía
repite lo acordado.
iv)
quiero
insistir
que
insistes
osamenta.
v)
la mordida triple.
vi)
de un elefante a otro
algún día resbalas
sobre la misma sementera:
eres inútil, repito.
vii)
me levanto,
voy al agua con asfalto,
rasco un lagarto,
salgo
pensándote.
viii)
no hay siquiatra que valga.
ix)
no sabes cuánto
ardes,
x)
respiras un ave
con toda tu locura.
Luego de luego
En este aire se respira el sur
y una mariposa negra
deambula en ambas habitaciones.
La frontera del labio nos sienta oxidada
(todo deglute)
como el atardecer del candado
que has muerto de tu propio hilo de hueco
como tu propia tecla con que urdes
el abismo de la coincidencia
de lo que menos importa
como el gato que corre
por lo excelso de tu cuello
ayuno de voz de hambre de hombre
como el cómo
del mar que pudres en tu seno
errando
ataraxias que te abren
manzana de lo incierto.
y una mariposa negra
deambula en ambas habitaciones.
La frontera del labio nos sienta oxidada
(todo deglute)
como el atardecer del candado
que has muerto de tu propio hilo de hueco
como tu propia tecla con que urdes
el abismo de la coincidencia
de lo que menos importa
como el gato que corre
por lo excelso de tu cuello
ayuno de voz de hambre de hombre
como el cómo
del mar que pudres en tu seno
errando
ataraxias que te abren
manzana de lo incierto.
Olvido
Sangrar la transeúnte que se tropieza en la uña de un sonámbulo. Geometrizar su sexo. Habitarla. Continuar el amor. Reivindicar el negro de lo recto...Todo eso que no cabe en mi ideal de simetría. Aveces quisiéramos borrar el labio que sonríe ante la banalidad de la inmunodeficiencia. Pero no todos los dolores caben en una maleta; de forma preferible se acrecientan en otro cuerpo, al lado de otros árboles, en la iteración de algún deliz de agua, o en la posibilidad de alguna otra canción que no se espera (o que nos espera).
Soy medio weird. No tanto como el perro oxidado que deambula por los aires de la transparencia, ignoto de ese mínimo de ala que conviene porque sí, porque iridiscencia y porque nunca se ha llegado y porque un celaje nos regala el papel de una muerte, que quizá sólo haya de archivarse en una suerte de borrador, de cosa que no cuenta la nueva invasión de todo.
Alguno de mis cuerpos debe de estar fumando. De seguro.
Y Afrodita no está en estas agujas. Ninguno está.
Soy medio weird. No tanto como el perro oxidado que deambula por los aires de la transparencia, ignoto de ese mínimo de ala que conviene porque sí, porque iridiscencia y porque nunca se ha llegado y porque un celaje nos regala el papel de una muerte, que quizá sólo haya de archivarse en una suerte de borrador, de cosa que no cuenta la nueva invasión de todo.
Alguno de mis cuerpos debe de estar fumando. De seguro.
Y Afrodita no está en estas agujas. Ninguno está.
facial peeling 3
Lo has perdido y lo sabes, azul y lo sabes,
ausente y lo sabes: la paridad del sur.
Al fondo de los ojos, una alegría seca.
Por los intersticios de los dedos lo has buscado.
El hueso imperfectivo.
Vas de un lado a otro de lo firme
sin determinar olvidos.
Tu salamandra
un día despierta: ávida de espuma,
va hacia su membrana y, de repente,
percibe la amargura de una llaga:
otra forma de transmisión.
No queda sal para matar
lo que nació ya muerto.
ausente y lo sabes: la paridad del sur.
Al fondo de los ojos, una alegría seca.
Por los intersticios de los dedos lo has buscado.
El hueso imperfectivo.
Vas de un lado a otro de lo firme
sin determinar olvidos.
Tu salamandra
un día despierta: ávida de espuma,
va hacia su membrana y, de repente,
percibe la amargura de una llaga:
otra forma de transmisión.
No queda sal para matar
lo que nació ya muerto.
Subscribe to:
Posts (Atom)



