La muchedumbre remite a la re-aglutinamiento de los instantes ahogados,
la dimensión temporal de una angustia dormida.
Alguien es el fuego, la voz continuante.
El sombrero cuidaba el aborto que hoy no temo,
habida cuenta de las (s)obras en el mundo.
Afuera, las sombras que se asoman.
Preguntan si de verdad ocurrió.
Si se repetía el actor, la mirada sustraía algo diferente del primero:
tres impresiones a color con sulfametoxazol, algo de lo que no es, etc.
No vale la resilencia cuando no superamos lo imposible,
pero si todos supiéramos jugar,
habríamos mordido sin reverso
antes de la línea simétrica
en que procuraríamos amarnos.
--emr
Monday, February 8, 2010
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