Sunday, February 7, 2010

Yesterday

Entrar de nuevo
ala! ala!
a lo lejano del tres
guardián de aquel
aquelarre de hueso
(tan ávido!)

lamer
la membrana del mosquito
mientras un perro baila
en unión de dos
para su aire

Traducir lo onírico era soñarte
cuando eras de veras superior:

hay un lago muy claro con peces iridiscentes
que iluminan tus pies mientras te observo.
Yuxtapuesta, una calle blanca de San Juan
y tu postura estilizada sobre un banco de asfalto
leyendo una novela en que somos
algo que pareciera que respira
ajeno a lo que ocurre a los despiertos.
Despertar es
terminar el poemario de veinte piezas maestras
que voy a publicar ahora, a mis dieciséis,
porque ya leí a Neruda y creo que soy mejor,
ya que no hablo del amor ni de lo sentimental
y a la gente culta le gusta
el poema seco y pesimista.

Pero entonces lo encuentro insuficiente.
Boto el poemario a la basura y busco otra palabra.

No se me hace difícil escribir,
dicen que escribo con elegancia,
que soy autosuficiente
y que hago buenos dibujos,
además de que sirvo para las matemáticas...

Pero en el fondo me siento como una mierda,
hay gente más brillante, más querida,
algunos dicen: con más mundo y más propicios al triunfo.

Este poema es, con seguridad, otra basura,
otra confirmación de sus certezas.

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