Sunday, January 24, 2010

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Desempareja su absoluto con un gesto. Excede a su falta de verbo, como jugando a nunca olvidar. En el espejo, deriva su defecto con letras simultáneas a la huida imprimiendo la consecuencia sobre su frontera y sale, aún carente de la infinidad. La voz le indica un cambio latente, de esos que presagian el gris rayado de un movimiento repentino, la conciencia de sus piernas que son alas. A menudo se sustrae. Representa verbalmente los objetos de su menos como trazo tembloroso sobre superficie manchada de algo que no quiere ver. Se dispone a desviar un desierto, disminuir la metamorfosis, formarse imperceptible. Pero, sin poder explicarlo, casi siempre hereda lo frágil de su afuera. Sobre el verbo desencadenado levitan los muertos.La casa me enferma de historia, elefantes de historia, elegantes padres blancos sobre fondo gris, las letras preñadas de un pasado mustio, la soledad de las ausencias...También estoy ligada a él aunque le detesto; estamos cada uno en el pasado de cada uno, y la casa, aunque no quiera, me lo trae, envuelto en su ignorancia, su importancia tan estúpida, tan humana...
Psicoanaliza ahora la absorción proveniente de su fantasma. Posiblemente devenir ella en la velocidad, toda carne aunque antes seducida: la paridad. Y luego yo. Lo que no importa. Me torno ciego de fragilidades. Entreveo la tierra de lo que digo, su peste indivisible. Me dispongo de través al ruido ebrio de mi estómago, hago hablar a la ecuación y me incorporo al desvarío sin puerta. Genero superficies en las que no existo, acaso me despeño por una perversión de lo mismo que genero, incorporado en lo no-cuerpo. Doscientas subjetivaciones devienen poesía que detiene el tiempo. Las curvas de nivel se estratifican debajo de la singularidad de una herida, siento el ojo en la entraña y desciendo por la arqueología de los triunfos, los vértigos sin grito y me deleito en la cópula del lagarto y su vergüenza, el fondo transformado en la distribución de sus órdenes. Limito el papel aniquilando acontecimientos. Estallo en operaciones que restan los espantos, encarno la espuma que precede a mi osamenta. Potencio recoger las incompatibilidades. Soñé la castración sobre un ideal primo, imaginar las coordenadas del exceso. Propongo insistir en la continuidad de lo discontinuo. Distribuir el límite a su esencia de sentido ambivalente. Descoso tu boca, amada, y ruedo por tu sexo como habla castrada.

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