Sangrar la transeúnte que se tropieza en la uña de un sonámbulo. Geometrizar su sexo. Habitarla. Continuar el amor. Reivindicar el negro de lo recto...Todo eso que no cabe en mi ideal de simetría. Aveces quisiéramos borrar el labio que sonríe ante la banalidad de la inmunodeficiencia. Pero no todos los dolores caben en una maleta; de forma preferible se acrecientan en otro cuerpo, al lado de otros árboles, en la iteración de algún deliz de agua, o en la posibilidad de alguna otra canción que no se espera (o que nos espera).
Soy medio weird. No tanto como el perro oxidado que deambula por los aires de la transparencia, ignoto de ese mínimo de ala que conviene porque sí, porque iridiscencia y porque nunca se ha llegado y porque un celaje nos regala el papel de una muerte, que quizá sólo haya de archivarse en una suerte de borrador, de cosa que no cuenta la nueva invasión de todo.
Alguno de mis cuerpos debe de estar fumando. De seguro.
Y Afrodita no está en estas agujas. Ninguno está.
Thursday, January 21, 2010
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