Saturday, January 23, 2010
red over gray
Me dedico a perseguir estómagos, o, de forma precisa, a su entero contrario. Me sorprendo mordiendo una cabeza que surge en mi torrente; degluto su sangre y me repliego al fantasma que sonríe sin advertir que nada haya ocurrido. La paz es latente, el vértigo. El acontecimiento, como pez inasible, se escapa hacia los puntos de otra serie...hacia alguna forma del recuerdo. Sonrío ante los senos que he hecho temblar con todo lo que trasciende mi sexo, acaso con algo menos, quizá con cierta substracción, eso, eso, la sustracción ajena a todo sujeto u objeto,y me pierdo en la ataraxia del humo de un galgo que me persigue,a sabiendas de que nunca nada ocurre, porque las fuerzas no existen,ni las ganas de gritar, ni siquiera yo mismo. Podría nombrarme, mas sería inútil. Si me nombrara eco, resucitaría original para luego descubrir que no, que de ahí no podía partir, porque nunca se parte de ninguna parte, aunque se diga que en este momento un hombre mata una mujer con un ladrido en forma de ese y de ahí surja un mundo, o que hace dos segundos alguien seca el pecho de un ave a través de la zeta dibujada con una pluma gris y me esfuerce por convencerme, porque no hay esfuerzo. Entonces nada. Entonces cállate, me digo. Pero entonces no me callo. Y empiezo a querer. Querer avispas. Querer azul. Querer carente. Querer. Dormir sobre una pastilla de demerol. Mañana es mañana, el factor integrante de cada diferencia. Oscuras tías invaden un velorio, caminando más lento que mi tristeza. Sólo esquivar el sueño de otro llanto. Con una bala se disuelve un intervalo. Alguien me obliga a subir una escalera. Estoy sudando. Los cadáveres reproducen series que conectan las muertes. Hay mucha agua. Me asfixio. Alguien detiene el tiempo. Es un hombre gris y pálido, camina en los huesos, camina sobre los huesos que adivinaba desde niño cuando los bigotes no eran y el aire no era objeto de interpretación.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment