Friday, January 29, 2010

8

Me resistí a los hijos del esputo. Compré un transeúnte y le proferí los culpables. Al alejarme de la entrada comencé a escindirme, ocupado en la batalla del rememoramiento. Admitía transitar los engranajes, empuñaba el verbo invadido y me lanzaba a lo recóndito de la transmutación. Rumor de maledicencias. Tornarme retroceso. Maldecía regresar. Avanzaba hacia lisuras desmoronadas. Silencio inmovible, armaba la pulcritud de un silencio de diferencias.Todos duermen, algunos, en el aborto del murmullo. Degluten la risa mientras engendro el otro módulo de extra-gestación. Ante todo, la lista de lo que hubiera sido impensable: un poema sin acentos en el aburrimiento de un celular: un libro del rostro fascinado por palabras y fotos: un loco gritando su locura al mundo sin músculo y sin labio: compartir las ausencias como pastillas antidepresivas: viajes sin marihuana: la falta de errores. No puedo recordarte sin morir de belleza.

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