Thursday, January 28, 2010
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En tanto, trina la ventaja de lo que hace, modela la duda de los adelantos, como bella sin semejanza, agua sin paño para su sonrisa niña. Simula imágenes, repta sobre el efecto posterior a lo que habla. Se ha diluido algo de aquella pulcritud ingenua que convenia a la disparidad propuesta de forma originaria. Bien fundada, la grieta...no, nunca estaba bien fundada y no era precisamente la grieta, sino algo de la grieta que se desorganizaba en la disimilitud de la verguenza disimulada ante el reconocimiento de que los dos asistíamos al mismo devenir reptil de fuego, diferentes quizá sólo en la superficie del decir (un mundo no es lo mismo que un subgrupo, pero sin duda algo vive en un subgrupo al ser submundo de un grupo donde vive algo, pero entonces...). Nos dirigíamos en rumbos improductivos como el acto mismo de pretender que nos dirigíamos. Aves embrujadas, el destino en un vaso, quemarse. Se constituiría ella usuaria de lo que se impone mientras yo imprimía un acento, más simulacro que real, semejante a una deriva autoimpuesta. Me esperaría en el fondo del abismo, así, sin mas. Pero yo sabía que no había fondo, o que sólo el teorema indescifrable podría simular la superficie para siquiera vernos de reojo, hurtados a la disimilitud estética de la consumición.
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