Todo confirma esa posibilidad...
Sólo cinco sustantivos en tu primer nombre: sofá, onirismo, destino, sarcasmo, asexualidad, y seis objetos en el segundo grito que se sustrae de tu nombre: fósforo, tres bacterias, dos cigarrillos suspendidos en el éter. La futilidad del signo es evidente. Mi siquiatra dice que soy maravilloso mientras un perro deambula en el 1930, sin abrigo ni desparpajo, donde es hoy tu casa y eres otra.
Ellos lo saben.
Procuro dar forma a bellas líneas ligadas al sexo y devengo excremento. La banalidad del verbo masturba mi locura sin apagar el placer de destrozar mis uñas. Por el dolor del labio se organiza otra serie. Erupto mañana para calzarme tras, y no según, aunque lo intente. De lo estriado a la sonrisa, estiro el escozor. El peso se conserva, se acrecienta. Nadie roba en tu casa y no eres gris. El dios me dice: Filtra el vino y protege las hormigas para un estado de facebook. De un momento a otro, la hormiga se concomita y revaloramos la mentira de lo terso. Aunque puedo objetarme: Sofá no es por obviar las treinta pesetas dejadas al humo en una noche sin placer. El onirismo es falso, como el dúo. Las bicicletas no son pensarte y saberme destinado a lo que las horas mendigan.
Sunday, January 31, 2010
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