Lo has perdido y lo sabes, azul y lo sabes,
ausente y lo sabes: la paridad del sur.
Al fondo de los ojos, una alegría seca.
Por los intersticios de los dedos lo has buscado.
El hueso imperfectivo.
Vas de un lado a otro de lo firme
sin determinar olvidos.
Tu salamandra
un día despierta: ávida de espuma,
va hacia su membrana y, de repente,
percibe la amargura de una llaga:
otra forma de transmisión.
No queda sal para matar
lo que nació ya muerto.
Thursday, January 21, 2010
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